Atención a estos factores que contribuyen al deterioro de la piel

Además del paso del tiempo, hay muchos elementos que causan el deterioro de tu piel. Por suerte suelen ser relativamente fáciles de combatir o controlar.  Algunos de los factores son el sol, la falta de sueño, fumar y el estrés.

El 80% del envejecimiento visible en la piel se da como resultado de la exposición a la luz solar UV. De hecho, el sol y la luz del día tienen un mayor efecto en la piel que el mismo proceso de envejecimiento natural.

Otro de los factores es el aire acondicionado, porque los interiores secos deshidratan la piel, dejandondola seca, escamosa y vulnerable.

También el alcohol y beber en exceso conlleva a la deshidratación de la piel. Al consumir esta sustancia tu piel pierde nutrientes esenciales como las vitaminas A, B y C y minerales como el magnesio y el zinc.

No descansar lo suficiente durante períodos prolongados tiene un efecto devastador en la piel. La falta de brillo y las ojeras llevan a que la piel sea más propensa a la aparición de líneas prematuras y arrugas.

Un efecto similar tiene el hábito de fumar. El consumo de tabaco reduce el suministro de sangre a la superficie de la piel, restringiendo el flujo de nutrientes esenciales. La piel pierde brillo y se torna grisácea. Pero además la contaminación del medio ambiente tiene su influencia, porque transporta polvo e impurezas.

El estrés es otro de los factores que influyen en el deterioro de la piel. De hecho, algunos estudios demuestran que emociones como la ansiedad y el enojo aumentan la producción de grasa en la piel. Mientras que, durante los períodos de calma disminuye significativamente.

El envejecimiento hormonal se produce durante los 5 años siguientes a la menopausia. En ese lapso la piel pierde hasta un 30% de sus fibras de colágeno, elemento responsable de su firmeza. Eso acelera los signos de la edad causando que las arrugas se vuelvan más pronunciadas.

Tu piel se merece el mejor de los cuidados. Cuidala con productos que le aporten hidratación, elasticidad y firmeza. Tené en cuenta estos factores y le harás un gran favor a tu salud.

¡Tu cuerpo y tu piel te lo agradecerán!